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El Caldo de Gallina: tan delicioso como sustancioso

¿Existe algún remedio para combatir el frío que ya se siente en nuestra capital? Claro que sí, el caldo de gallina, delicioso como sustancioso platillo que todo peruano consume para abrigarse y recuperar energías.

Con su indiscutible sabor, deleita a grandes y pequeños convirtiéndose así en el favorito de todos los comensales.  Por eso, el día de hoy conocerás la verdadera historia de esta deliciosa sopa peruana .

Según un ensayo de 1758,  Fray Gerundio de Campazas conoció el origen del caldo de gallina.

En los años 50, este platillo cobró popularidad por su sabor  y empezó a venderse en el mercado de La Parada, La Victoria.

Comerlo es toda una experiencia, pues se le brinda al comensal un caldo hecho a base de gallina, que a través de los años fue adquiriendo fusiones orientales, acompañado de casi derretidas papas peruanas amarillas, gruesos fideos, huevos sancochados y enormes presas.

Al extenderse su consumo, este plato comenzó a venderse  en carpas verdes fosforescentes que tenían avisos coloridos con la finalidad de llamar la atención del cliente y se situaron en zonas populosas. Con el paso de los años se fue extendiendo su consumo y popularidad en  distintos restaurantes de la capital, que lo ofrecen como uno de sus más exquisitos platos a la carta.

Cabe resaltar que, en la cosmovisión andina, el caldo de gallina tiene una connotación de alegría y unión, por lo que, y debido a esa interpretación, siempre está presente en distintas festividades familiares.

Para preparar este platillo necesitas 1 kg de gallina, 125 gr. de fideos, 4 papas, 1 trozo pequeño de kión, 1 tallo de apio, 4 huevos, 1 cubito de caldo de gallina, sal. Puedes acompañarlo con cebolla china, limón, cancha serrana y rocoto.

Se consume  con mucha frecuencia y sin importar el horario, ya que se puede comer tanto en la mañana como en el almuerzo, cena o en la madrugada.

 

 

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